Mónica Donnellan y la Fundación Solidaria TAI

FUNDACIÓN SOLIDARIA TAI

MÓNICA DONNELLAN

 

Era septiembre del 2012, el primer día de un nuevo curso escolar, además tenía un grupo nuevo y me sentía emocionada, igual que cuando era pequeña y empezaba el cole. Lo cierto es que todos los años me pasa igual y es una sensación fantástica, porque a veces siento que continúo permanentemente en esa edad, entre los 8 y los 10 años, una edad en la que aún conservas parte de tu ingenuidad y en la que crees que todo es posible…

Recuerdo que, para romper el hielo con el alumnado, propuse una dinámica que consistía en decir nuestro nombre y las tres cosas que más nos gustan, algo que les encanta. Cuando llegó el turno de Ànnia nos contó que desde hacía tiempo se carteaba con un niño nepalí y que eso le encantaba. Aquello me impactó y rápidamente sentí una enorme curiosidad por saber cómo se había establecido esta conexión entre ambos, además daba la casualidad de que había solicitado un permiso en el trabajo para marchar durante un mes precisamente allí, a Nepal, y estaba esperando que me lo concedieran, lo cual me pareció significativo, algo así como una sincronía. Ànnia nos contó que tenía dos hermanas mayores a las que adoraba, dos hermanas fuertes, valientes y viajeras, y que una de ellas, Mónica, formaba parte de la fundación TAI, una fundación dedicada a realizar trabajos en Nepal, para hacer un poco más fácil la vida de niños y niñas como ella, pero que no tenían los privilegios de los que ella disfrutaba. El grado de sensibilidad de Ànnia me conmovió, y por supuesto quise conocer un poco más a su hermana, algo que se hizo realidad un mes más tarde, en Pokhara, pues afortunadamente, me concedieron el permiso.

Fue allí donde conocí personalmente a Mónica y Tiko, su pareja e integrante también del equipo de TAI, ellos me explicaron qué hacían exactamente en Nepal y me enseñaron algunos de los proyectos que desarrolla la fundación. Me encantó hablar con ellos, escucharlos y acompañarlos, era consciente de que tenía ante mí a dos personas de gran calidad humana, dos personas que forman parte de un gran equipo empeñados en hacer de nuestro mundo, un lugar más amable y justo. ¿Y cómo lo hacen? Con mucha implicación, dedicación y una gran dosis de confianza en el ser humano pero, te invito a que leas esta entrevista y, de este modo poder descubrir un poco mejor la fantástica tarea de la Fundación Solidaria TAI.

Mónica, cuéntanos qué es TAI y quiénes forman parte de este proyecto.

El nombre TAI corresponde a las siglas Trabajos de Ayuda a la Infancia. Somos muchos quienes formamos TAI, de edades, orígenes e ideas diferentes, pero con un objetivo común: acompañar a la infancia para que ésta pueda vivir de una forma más segura y plena. En TAI trabajamos día a día diferentes profesionales del mundo de la educación, la sociología, la psicología y la salud, y contamos también con un gran equipo de voluntarios siempre dispuestos a echar una mano. También son TAI los socios y demás personas que nos confían su donación para seguir trabajando en nuestra causa. Aun así, los verdaderos protagonistas de TAI son los niños y las niñas que participan directa o indirectamente de todos los programas que ofrecemos, tanto en Nepal como en la Provincia de Valencia.

¿Y cómo surge TAI?

TAI surge en 2009 en Valencia gracias a un grupo de personas con inquietudes sociales que todavía hoy son parte del patronato de la Fundación. Su primer gran proyecto se gestó en la capital, con un proyecto de atención a mujeres en riesgo de exclusión social y con dificultades para llevar adelante la vida de sus familias. Durante más de 4 años se trabajó con cientos de mujeres desde una perspectiva familiar y de género, creando grupos de apoyo y oportunidades para la formación e inserción laboral. En paralelo, TAI colaboraba de forma puntual en diversos proyectos internacionales de atención a la infancia, hasta que en 2010 se instaló definitivamente en Nepal con un proyecto a largo plazo de Cooperación Internacional.

Así que os centráis en la mujeres, los niños y niñas y, poco a poco, habéis conseguido entrar en las escuelas con “Vida Saludable”, un proyecto muy especial…

Sí, ocho años más tarde, Fundación TAI seguimos presentes en Nepal, impulsando y coordinando varios proyectos educativos y comunitarios que garanticen un presente y futuro dignos para cientos de niños, niñas y sus familias. Hoy día el proyecto nacional de TAI se llama “Vida Saludable” y desde 2015 llevamos nuestros talleres vivenciales a escuelas de infantil, primaria y secundaria de la provincia – una oportunidad para aprender a cuidar las emociones, el cuerpo y la alimentación desde la experimentación, la reflexión y el trabajo cooperativo.

Imagino que debe ser muy gratificante implicarse en un proyecto así. ¿De qué modo os nutrís a través del proyecto de TAI?

El trabajo que hacemos en TAI tiene un incentivo claro: las sonrisas y el bienestar de los niños y niñas del mundo. Saber que aportamos nuestro granito de arena para que la infancia pueda vivir de forma más plena, más segura y más saludable nos nutre y nos impulsa a seguir creciendo y llegando a más niños.

Cada día es distinto y el programa de Vida Saludable tenemos la oportunidad de visitar muchos centros educativos y entrar en contacto con diferentes realidades de alumnos y docentes. Esto supone un intercambio mutuo muy enriquecedor que nos permite reciclarnos cada día, somos un proyecto vivo y en movimiento, buscando la mejor manera de dar respuesta a las necesidades y deseos reales de los niños y niñas.

Me parece muy importante que los maestros y maestras podamos contar con proyectos como el vuestro.

En Nepal las interacciones e intercambios mutuos son apasionantes a nivel humano y cultural y el asombro por conocernos y respetarnos en nuestras particularidades da fuerza a un argumento de base que mueve todas nuestras acciones: todo ser humano posee un potencial único y valioso, y nosotros queremos hacer lo posible para que todos, niños y adultos, puedan llegar a alcanzar su potencial, allanando un camino demasiadas veces lleno de obstáculos.

Al acompañar al otro desde esta mirada de empoderamiento, respeto y admiración por sus propias capacidades, establecemos una relación muy humana y nutritiva con las personas con las que trabajamos – y aportamos para que este mundo, en el que nosotros también vivimos, sea un lugar más amable.

Y, desde tu punto de vista, Mónica, ¿de qué manera enriquecéis a quienes os rodean, qué aportáis a vuestro pequeño mundo, con el desarrollo de este proyecto?

Si nos centramos en aquellos resultados que se pueden medir o ver, es una respuesta simple: los niños y niñas que acuden a los talleres de vida saludable, aprenden a cuidar mejor su alimentación, sus emociones y su cuerpo. Por otro lado, en Nepal, cientos de niños y niñas consiguen terminar sus estudios gracias a las becas educativas que reciben y los espacios educativos que usan cada día son más amables y seguros.

Qué gran noticia…

Sí, pero queremos ir más allá y contestar a esta pregunta, de otra manera. Queremos recordar las voces de las personas con las que trabajamos cada día: cada vez que escuchamos a un niño decir “Me siento calmado y tranquilo” o a alguien en Nepal decir “Gracias por escuchar nuestras necesidades”. Y de ahí surge la respuesta: les acompañamos.

Acompañar, una palabra de gran importancia pues conlleva un profundo respeto al otro, a su momento, sus circunstancias, su potencial…

Sí, acompañar significa andar juntos, descubrir juntos. En TAI nos gusta decir que no es lo que hacemos, sino CÓMO lo hacemos. No allanamos el camino a nadie, pero sí conseguimos que se sientan más capaces de superar los obstáculos. Se sienten vistos, escuchados, tenidos en cuenta. Cuando acompañamos desde una mirada de respeto y admiración, los niños de Valencia o los indígenas de Nepal no son menos que nosotros (menos listos o menos ricos…). Es entonces cuando los estereotipos que tanto dañan su auto-concepto y su autoestima, se disuelven y pasan a sentirse protagonistas de un encuentro enriquecedor. Es en este lugar seguro, donde tienen la oportunidad de darse cuenta de quienes son, como individuos y como grupo, y cuál es su responsabilidad para traer un cambio que mejore sus vidas.

Esto que dices me parece de gran importancia, hacer sentir a los niños y niñas de un lado y de otro, protagonistas de un encuentro enriquecedor y, sobre todo, capaces de generar transformaciones que mejoren sus vidas, que mejoren las relaciones sociales, el mundo…

Es realmente apasionante compartir este camino con ellos, ver cómo se iluminan sus caras cuando das valor a sus opiniones, a sus emociones, a sus sueños. También ver cómo mujeres de Nepal se empoderan, haciéndose escuchar, defendiendo su espacio en el mundo. Ver cómo niños y niñas aprenden que hay otras maneras de relacionarse con el mundo (y con ellos mismos) que no sean a través de la violencia. Aprenden a aprender, a través de la curiosidad, y a entender que otro mundo más amable es posible. El aprendizaje siempre es mutuo, porque ellos y nosotros no existe ¡somos uno!

De regreso a casa no pude por menos que embarcar, a mi alumnado y a la escuela en la que trabajaba en ese momento, en un proyecto para obtener fondos con los que poder construir un pozo de agua y, de este modo, que la niñas de un pequeño pueblo nepalí pudieran asistir a la escuela, en lugar de tener que recorrer kilómetros y kilómetros para cargar unas pocas garrafas de agua. Esta es mi manera de entender la Educación en mayúsculas, la que necesita que le hagamos un espacio en la escuela, para impregnarnos a todos y todas de valores que nos hagan sentir orgullosos de formar parte de esta humanidad y ello es posible, gracias a la ilusión y al esfuerzo de personas como Mónica, Tiko y el resto del equipo de la Fundación Solidaria Tai, personas que forman parte de proyectos que Dejan Huella.

Si quieres entrar en la web de la Fundación Solidaria TAI, sólo tienes que pinchar AQUÍ y podrás encontrar información muy interesante. También puedes hacerte socio, socia, colaborar, hacer voluntariado e incluso conocer personalmente in situ, los proyectos que actualmente desarrolla la fundación.

Muchísimas gracias!

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *