Dejando Huella

Dejando Huella

Todos tenemos un propósito en la vida, un don especial o un talento singular que podemos ofrecer a los demás.

Deepak Chopra. Las siete leyes espirituales del éxito.

Todas las personas tenemos un talento especial que nos hace brillar con luz propia, descubrirlo es fantástico, entre otros motivos porque podemos compartirlo con quienes nos rodean y no sólo enriquecernos con esta entrega, sino lo más importante, enriquecer a quienes reciben este regalo pues, como dice Marianne Williamson en su poema Nuestro miedo más profundo,  “cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo. Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros”

A lo largo de mi vida he conocido a personas que han sido un referente para mí, que de un modo u otro me han hecho el regalo de compartir sus talentos conmigo. Gracias a ellas me he podido nutrir, tomar conciencia de mis propios talentos y crecer como persona. Son personas que con su manera de hacer, pensar o sentir, hacen que este sea un mundo un poco más amable y bonito, personas que, desde mi punto de vista, dejan huella.

Aquí hay un espacio para ellas, para sus proyectos, con el fin de que puedan expresar qué es lo que hacen y conocerlas un poquito más y de este modo, otras personas puedan descubrirlas y nutrirse. Es un espacio para personas y proyectos que dejan huella.

ÁLAMOS

JESÚS TERUEL y PEDRO FERNÁNDEZ

Dice Deepak Chopra que todos tenemos un propósito en la vida, un don especial, un talento especial que podemos dar a los demás, y esto es algo que Jesús Teruel y Pedro Fernández tienen muy claro, tanto que no han dudado en ponerse manos a la obra y, a través de Álamos, el proyecto profesional que ambos han creado, plantar semillas de alegría, amor, motivación y optimismo en las personas con las que trabajan. Esto que en principio puede parecer un poco naif, desde mi punto de vista resulta de especial importancia, sobre todo porque formamos parte de una sociedad que se caracteriza, precisamente, por la individualidad, la competitividad, el miedo y la falta de autenticidad, y es evidente que este no es el mejor de los caminos para conectar con un buen propósito de vida, ni la manera de desarrollar ese don especial con el que hacer una buena entrega a los demás.

Soy maestra, trabajo con niños y niñas de entre 3 y 12 años, una etapa crucial de la vida porque están construyendo los cimientos que les sostendrán en su caminar, lo que les convierte en seres altamente sensibles a las influencias de quienes les rodean y, me guste o no, yo soy una de ellas…Vaya responsabilidad tan grande, ¿verdad? Cuando docentes, padres y madres tomamos conciencia de ello podemos darnos cuenta de que sólo hay un camino: desarrollar una buena inteligencia emocional y adquirir las herramientas que nos permitan relacionarnos con nosotros y nosotras mismas de una manera sana y amorosa, pues esta será la mirada que podremos entregarles. Rodearnos de profesionales que nos faciliten este proceso es fundamental, y hacerlo desde el sentido del humor, la creatividad, la pasión y la determinación con la que Jesús y Pedro trabajan es todo un regalo, y es que para plantar semillas como las que plantan ellos hay que tener mucho talento, por ello Álamos tiene un espacio en la sección del “Dejando Huella” del mes de mayo.

Pedro y Jesús, vuestra relación dura ya unos años y, por lo que veo es muy fructífera porque estáis desarrollando un proyecto muy interesante que va cogiendo fuerza. ¿Cómo os conocisteis?

Pues hace unos años ambos sufrimos una profunda crisis existencial que nos llevó a replantearnos nuestra vida y emprender un camino de autoconocimiento, a través del Máster de Desarrollo Personal y Liderazgo que se realiza en el Instituto Aware. Es ahí donde nos conocimos y enseguida conectamos pues teníamos  aficiones comunes, como el deporte y la nutrición que fueron fortalecieron nuestra relación, y es así como decidimos continuar con otras formaciones que nos parecían muy interesantes, como el Coaching Personal o el Teatro Consciente. Poco a poco fue creciendo en nosotros una necesidad de entrega a los demás que nos llevó a la realización de varios proyectos solidarios, tanto con ancianos como con jóvenes en peligro de exclusión, que acabó germinando en nuestro proyecto, Álamos.

Parece que las crisis existenciales son una buena oportunidad de crecimiento…

Sí, así es. Una crisis para nosotros es igual a cambio, transformación. Y hoy en día hay mucho miedo al cambio. Lo que sucede es que cuando el malestar y el sufrimiento cogen mucho poder, nos damos cuenta que la única alternativa es cambiar y uno empieza a abrirse a lo desconocido hasta que se da cuenta que el miedo al cambio desaparece, es más, comienzas a amar el cambio y te das cuenta de que todo es impermanente, todo está en constante cambio a cada momento. Esto es lo que nos pasó a nosotros, y tuvimos la gran suerte de poder compartir todas esas partes que no nos gustan de nosotros mismos: nuestros miedos, bloqueos, inseguridades…nuestras partes más oscuras. Así fuimos poco a poco poniendo consciencia y luz en estas zonas oscuras, cultivando nuestro interior con otro tipo de semillas mucho más sanas, amables y amorosas.

Y desde ahí nació todo. Sentimos que estamos escuchando y atendiendo a nuestra voz interior y que la ponemos en acción honrando a la palabra Vocación. Álamos es una filosofía de vida que trata de plantar semillas de Alegría, Amor, Motivación y Optimismo en el interior de las personas para que florezcan como les corresponde y esto nos genera mucha satisfacción. Sencillamente aquellas herramientas, técnicas, actitudes…etc que nos ayudaron a salir del pozo, y que hoy en día seguimos practicando con rigurosidad, son las que compartimos con las personas que nos vamos encontrando en nuestro camino.

Me parece maravillosa vuestra filosofía, sobre todo en una sociedad tan violenta, individualista y competitiva como la nuestra, en la que parece que las personas vivimos desconectadas de estas semillas  con las que vosotros os habéis propuesto llegar a diferentes ámbitos. ¿Hacia dónde se orienta Álamos?

Pues mira, Montse, Álamos está dirigido tanto a personas como a colectivos que deseen alcanzar su excelencia, bien a nivel personal o profesional y, aunque suene un poco a tópico, convertirse en su mejor versión, es decir, dar lo mejor de sí mismas y, para ello es necesario conocerse en profundidad y realizar cambios personales o profesionales que permitan vivir en plenitud.

Trabajamos acompañando a personas en estos procesos de transformación, personas que, al igual que nosotros, buscan confrontar sus miedos, dejar a un lado el sufrimiento conociendo cómo funciona la mente, alcanzar sus sueños y mejorar la relación consigo mismas y con su entorno.

Jesús, tú estudiaste Educación y Pedro Administración y Dirección de Empresas, ¿en qué modo ha influido vuestras formaciones iniciales en el desarrollo de Álamos?

Nosotros nos centramos principalmente en Educación, nos parece importantísimo este ámbito porque nos dimos cuenta de que, aunque pasamos cerca de 18 años atravesando diferentes etapas educativas como infantil, primaria, secundaria, bachiller, módulo, carrera universitaria, nunca nos habían hablado de cómo funciona nuestra mente, de cómo podemos aprender a gestionar nuestros pensamientos. Esto supone un gran problema para esta sociedad, pues los seres humanos tenemos cerca de 60.000 pensamientos al día, nuestra mente va como loca de un sitio para otro y el resultado final es muy poco satisfactorio pues una gran parte de la sociedad se encuentra presa del estrés, depresión, relaciones tóxicas, suicidios y un largo etc.

Por ello, para nosotros lo más importante y fundamental es hacer un cambio de paradigma, un cambio de perspectiva. Y qué mejor que empezar con aquello que mueve el mundo: la Educación. Dejar de buscar afuera lo que nunca encontraremos, y empezar a buscar dentro de nosotros mismos. Este motivo fue más que suficiente para ponernos en marcha, focalizarnos y poner toda nuestra energía en ello.

Cuánta razón tenéis y qué necesario es que los adultos que rodeamos a los niños y niñas podamos hacer este cambio de mirada…

Acompañamos a profesores, maestros, madres y padres facilitándoles herramientas que les permitan conocerse mejor a sí mismos, gestionar sus emociones y conflictos internos para poder desde ahí relacionarse mejor con sus alumnos e hijos pues, la relación que mantenemos con nosotros es la relación que mantenemos con los demás, con nuestros hijos/alumnos. Por eso, para nosotros es tan importante cultivar una relación más sana, amorosa y positiva primero con nosotros mismos y que esto sea el reflejo para los niños.

¿Y os enfocáis también en otros ámbitos?

Sí, también trabajamos con las Empresas, acompañar a las empresas en su camino de Desarrollo Personal, Liderazgo y Autoconocimiento. Nuestro objetivo es humanizar la empresa porque vemos empresas que están enfocadas únicamente en los resultados y esto provoca trabajadores quemados, sin energía, sin pasión por lo que hacen. Nosotros estamos seguros de que no puede haber desarrollo organizacional sin Crecimiento Personal. Las personas son las que mueven las empresas, por ello es tan importante que realicen procesos de introspección que les permitan conocerse a sí mismas y establecer vínculos personales que vayan mucho más allá de lo profesional. Esto nutre, fortalece y cohesiona a los equipos. Los hace más humanos, que es lo que somos, es nuestra propia naturaleza.

En la medida en la que aprendamos a gestionar mejor nuestras emociones seremos personas más felices y esto es garantía de éxito.  

Además, trabajamos y colaboramos con otros colectivos: asociaciones, centros penitenciarios, clubs deportivos, fallas…etc.

¿Y cómo os nutrís de vuestro proyecto?

Bueno, lo cierto es que nos nutrimos de varias formas. Álamos nos permite combinar nuestra profesión con una de nuestras mayores pasiones: el Autoconocimiento y el Desarrollo Personal. Para nosotros, cada encuentro, acto, taller, conferencia… es una oportunidad para aprender y poder seguir mirándonos al espejo. A veces, nos planteamos si son los participantes los que más aprenden o somos nosotros mismos. Cuando uno está abierto al aprendizaje cualquier ocasión es buena para trabajarse. Solemos decir que también  aprendemos del otro y con el otro.

¿Qué es, desde vuestro punto de vista, aquello que aportáis a vuestro mundo?

Tratamos de ser nosotros mismos, y desde la autenticidad y nuestra propia experiencia aportar aquello que a nosotros nos está trayendo cambios significativos y en positivo a nuestras vidas. Como te hemos comentado, nuestra intención es plantar estas semillas de Alegría, Amor, Motivación y Optimismo allá donde vamos. Nos resulta muy gratificante cuando vemos que estas semillas están germinando en algunas personas.

La verdad es que para nosotros no está pagado ver cómo algunas personas descubren su mundo interior y de repente se sienten más sueltas y cómodas con ellas mismas,  contactan con su infancia y esto les permite resolver algunos bloqueos que estaban escondidos, se dan cuenta de lo que es el verdadero afecto y aprenden a poner más humor y amor en sus vidas, descubren sus valores y algunos de sus talentos y dones ocultos,  salen de su zona de comodidad y pueden resolver algunos miedos e inseguridades…

Al final lo que hacemos es poner las condiciones necesarias para que cada uno se dé cuenta de aquello que necesita para aprender a ser feliz y a amar por sí mismo.

Dicen que la pasión es la fuerza que mueve el mundo, y nuestro mundo necesita de proyectos como el  vuestro, que nos impulsa hacia el cambio, que nos permite ofrecer lo más bonito que llevamos dentro, nuestro don, nuestro talento especial. Muchísimas gracias por compartir el vuestro y dejarnos huella….

 

FUNDACIÓN SOLIDARIA TAI

MÓNICA DONNELLAN

 

Era septiembre del 2012, el primer día de un nuevo curso escolar, además tenía un grupo nuevo y me sentía emocionada, igual que cuando era pequeña y empezaba el cole. Lo cierto es que todos los años me pasa igual y es una sensación fantástica, porque a veces siento que continúo permanentemente en esa edad, entre los 8 y los 10 años, una edad en la que aún conservas parte de tu ingenuidad y en la que crees que todo es posible…

Recuerdo que, para romper el hielo con el alumnado, propuse una dinámica que consistía en decir nuestro nombre y las tres cosas que más nos gustan, algo que les encanta. Cuando llegó el turno de Ànnia nos contó que desde hacía tiempo se carteaba con un niño nepalí y que eso le encantaba. Aquello me impactó y rápidamente sentí una enorme curiosidad por saber cómo se había establecido esta conexión entre ambos, además daba la casualidad de que había solicitado un permiso en el trabajo para marchar durante un mes precisamente allí, a Nepal, y estaba esperando que me lo concedieran, lo cual me pareció significativo, algo así como una sincronía. Ànnia nos contó que tenía dos hermanas mayores a las que adoraba, dos hermanas fuertes, valientes y viajeras, y que una de ellas, Mónica, formaba parte de la fundación TAI, una fundación dedicada a realizar trabajos en Nepal, para hacer un poco más fácil la vida de niños y niñas como ella, pero que no tenían los privilegios de los que ella disfrutaba. El grado de sensibilidad de Ànnia me conmovió, y por supuesto quise conocer un poco más a su hermana, algo que se hizo realidad un mes más tarde, en Pokhara, pues afortunadamente, me concedieron el permiso.

Fue allí donde conocí personalmente a Mónica y Tiko, su pareja e integrante también del equipo de TAI, ellos me explicaron qué hacían exactamente en Nepal y me enseñaron algunos de los proyectos que desarrolla la fundación. Me encantó hablar con ellos, escucharlos y acompañarlos, era consciente de que tenía ante mí a dos personas de gran calidad humana, dos personas que forman parte de un gran equipo empeñados en hacer de nuestro mundo, un lugar más amable y justo. ¿Y cómo lo hacen? Con mucha implicación, dedicación y una gran dosis de confianza en el ser humano pero, te invito a que leas esta entrevista y, de este modo poder descubrir un poco mejor la fantástica tarea de la Fundación Solidaria TAI.

Mónica, cuéntanos qué es TAI y quiénes forman parte de este proyecto.

El nombre TAI corresponde a las siglas Trabajos de Ayuda a la Infancia. Somos muchos quienes formamos TAI, de edades, orígenes e ideas diferentes, pero con un objetivo común: acompañar a la infancia para que ésta pueda vivir de una forma más segura y plena. En TAI trabajamos día a día diferentes profesionales del mundo de la educación, la sociología, la psicología y la salud, y contamos también con un gran equipo de voluntarios siempre dispuestos a echar una mano. También son TAI los socios y demás personas que nos confían su donación para seguir trabajando en nuestra causa. Aun así, los verdaderos protagonistas de TAI son los niños y las niñas que participan directa o indirectamente de todos los programas que ofrecemos, tanto en Nepal como en la Provincia de Valencia.

¿Y cómo surge TAI?

TAI surge en 2009 en Valencia gracias a un grupo de personas con inquietudes sociales que todavía hoy son parte del patronato de la Fundación. Su primer gran proyecto se gestó en la capital, con un proyecto de atención a mujeres en riesgo de exclusión social y con dificultades para llevar adelante la vida de sus familias. Durante más de 4 años se trabajó con cientos de mujeres desde una perspectiva familiar y de género, creando grupos de apoyo y oportunidades para la formación e inserción laboral. En paralelo, TAI colaboraba de forma puntual en diversos proyectos internacionales de atención a la infancia, hasta que en 2010 se instaló definitivamente en Nepal con un proyecto a largo plazo de Cooperación Internacional.

Así que os centráis en la mujeres, los niños y niñas y, poco a poco, habéis conseguido entrar en las escuelas con “Vida Saludable”, un proyecto muy especial…

Sí, ocho años más tarde, Fundación TAI seguimos presentes en Nepal, impulsando y coordinando varios proyectos educativos y comunitarios que garanticen un presente y futuro dignos para cientos de niños, niñas y sus familias. Hoy día el proyecto nacional de TAI se llama “Vida Saludable” y desde 2015 llevamos nuestros talleres vivenciales a escuelas de infantil, primaria y secundaria de la provincia – una oportunidad para aprender a cuidar las emociones, el cuerpo y la alimentación desde la experimentación, la reflexión y el trabajo cooperativo.

Imagino que debe ser muy gratificante implicarse en un proyecto así. ¿De qué modo os nutrís a través del proyecto de TAI?

El trabajo que hacemos en TAI tiene un incentivo claro: las sonrisas y el bienestar de los niños y niñas del mundo. Saber que aportamos nuestro granito de arena para que la infancia pueda vivir de forma más plena, más segura y más saludable nos nutre y nos impulsa a seguir creciendo y llegando a más niños.

Cada día es distinto y el programa de Vida Saludable tenemos la oportunidad de visitar muchos centros educativos y entrar en contacto con diferentes realidades de alumnos y docentes. Esto supone un intercambio mutuo muy enriquecedor que nos permite reciclarnos cada día, somos un proyecto vivo y en movimiento, buscando la mejor manera de dar respuesta a las necesidades y deseos reales de los niños y niñas.

Me parece muy importante que los maestros y maestras podamos contar con proyectos como el vuestro.

En Nepal las interacciones e intercambios mutuos son apasionantes a nivel humano y cultural y el asombro por conocernos y respetarnos en nuestras particularidades da fuerza a un argumento de base que mueve todas nuestras acciones: todo ser humano posee un potencial único y valioso, y nosotros queremos hacer lo posible para que todos, niños y adultos, puedan llegar a alcanzar su potencial, allanando un camino demasiadas veces lleno de obstáculos.

Al acompañar al otro desde esta mirada de empoderamiento, respeto y admiración por sus propias capacidades, establecemos una relación muy humana y nutritiva con las personas con las que trabajamos – y aportamos para que este mundo, en el que nosotros también vivimos, sea un lugar más amable.

Y, desde tu punto de vista, Mónica, ¿de qué manera enriquecéis a quienes os rodean, qué aportáis a vuestro pequeño mundo, con el desarrollo de este proyecto?

Si nos centramos en aquellos resultados que se pueden medir o ver, es una respuesta simple: los niños y niñas que acuden a los talleres de vida saludable, aprenden a cuidar mejor su alimentación, sus emociones y su cuerpo. Por otro lado, en Nepal, cientos de niños y niñas consiguen terminar sus estudios gracias a las becas educativas que reciben y los espacios educativos que usan cada día son más amables y seguros.

Qué gran noticia…

Sí, pero queremos ir más allá y contestar a esta pregunta, de otra manera. Queremos recordar las voces de las personas con las que trabajamos cada día: cada vez que escuchamos a un niño decir “Me siento calmado y tranquilo” o a alguien en Nepal decir “Gracias por escuchar nuestras necesidades”. Y de ahí surge la respuesta: les acompañamos.

Acompañar, una palabra de gran importancia pues conlleva un profundo respeto al otro, a su momento, sus circunstancias, su potencial…

Sí, acompañar significa andar juntos, descubrir juntos. En TAI nos gusta decir que no es lo que hacemos, sino CÓMO lo hacemos. No allanamos el camino a nadie, pero sí conseguimos que se sientan más capaces de superar los obstáculos. Se sienten vistos, escuchados, tenidos en cuenta. Cuando acompañamos desde una mirada de respeto y admiración, los niños de Valencia o los indígenas de Nepal no son menos que nosotros (menos listos o menos ricos…). Es entonces cuando los estereotipos que tanto dañan su auto-concepto y su autoestima, se disuelven y pasan a sentirse protagonistas de un encuentro enriquecedor. Es en este lugar seguro, donde tienen la oportunidad de darse cuenta de quienes son, como individuos y como grupo, y cuál es su responsabilidad para traer un cambio que mejore sus vidas.

Esto que dices me parece de gran importancia, hacer sentir a los niños y niñas de un lado y de otro, protagonistas de un encuentro enriquecedor y, sobre todo, capaces de generar transformaciones que mejoren sus vidas, que mejoren las relaciones sociales, el mundo…

Es realmente apasionante compartir este camino con ellos, ver cómo se iluminan sus caras cuando das valor a sus opiniones, a sus emociones, a sus sueños. También ver cómo mujeres de Nepal se empoderan, haciéndose escuchar, defendiendo su espacio en el mundo. Ver cómo niños y niñas aprenden que hay otras maneras de relacionarse con el mundo (y con ellos mismos) que no sean a través de la violencia. Aprenden a aprender, a través de la curiosidad, y a entender que otro mundo más amable es posible. El aprendizaje siempre es mutuo, porque ellos y nosotros no existe ¡somos uno!

De regreso a casa no pude por menos que embarcar, a mi alumnado y a la escuela en la que trabajaba en ese momento, en un proyecto para obtener fondos con los que poder construir un pozo de agua y, de este modo, que la niñas de un pequeño pueblo nepalí pudieran asistir a la escuela, en lugar de tener que recorrer kilómetros y kilómetros para cargar unas pocas garrafas de agua. Esta es mi manera de entender la Educación en mayúsculas, la que necesita que le hagamos un espacio en la escuela, para impregnarnos a todos y todas de valores que nos hagan sentir orgullosos de formar parte de esta humanidad y ello es posible, gracias a la ilusión y al esfuerzo de personas como Mónica, Tiko y el resto del equipo de la Fundación Solidaria Tai, personas que forman parte de proyectos que Dejan Huella.

Si quieres entrar en la web de la Fundación Solidaria TAI, sólo tienes que pinchar AQUÍ y podrás encontrar información muy interesante. También puedes hacerte socio, socia, colaborar, hacer voluntariado e incluso conocer personalmente in situ, los proyectos que actualmente desarrolla la fundación.

Muchísimas gracias!

 

 

INFINITA CGD

MAITE SARRIÓ



La imagen que el cine, la literatura, la música o el arte en general ofrece de nosotras, las mujeres, tiene poco que ver con modelos femeninos sanos y empoderados, con mujeres decididas o inteligentes que miran de cara a la vida y saben defenderse con determinación, o desarrollarse sin necesidad de ser validadas por y a través de los hombres. Nuestro universo de imágenes a las que mirar y emular es bastante reducido, soso y reiterativo y ahonda en arquetipos poco estimulantes que oscilan entre la servicial y sumisa madre, a la puta indefensa o la amante y la mujer florero, en fin, que con este panorama es fácil que una adolescente se pregunte qué hay de interesante en esto de ser mujer.

Afortunadamente, la vida real es mucho más interesante y rica y nos permite, en nuestro largo caminar, ir coincidiendo con mujeres de esas que no salen en las pelis pero que molan, y digo molan porque encarnan el arquetipo de la mujer sabia, que escucha su intuición y, desde la energía que sólo el amor nos ofrece, van en busca de su felicidad, como guerreras apaches. Mujeres que nos abren puertas y nos muestran caminos, que construyen puentes para que los crucemos o sencillamente nos acompañan en algunos tramos complicados, aquellos que están llenos de oscuridad y en los que hace frío, y que, con su manera de mirar la vida, nos ayudan a sacar el coraje que tenemos para volver de nuevo a casa. Una de estas mujeres es Maite Sarrió, la protagonista del Dejando Huella de Marzo, un mes que nos recuerda el todavía largo camino que las mujeres debemos andar en nuestra lucha por la igualdad, aunque, con mujeres como ella, siempre es más fácil la marcha…

Maite, cuéntanos quién eres, qué adjetivos son los que te definen.

Yo soy mujer. Soy felicidad, poder, energía, atrevimiento, transgresión, positividad, alegría, serenidad, fiesta, sofá, chimenea, sol, luna, montaña, mar… Soy Doctora en Psicología. Soy emprendedora, líder, directora, coach, consultora y terapeuta. Soy kilómetros de lecturas y viajes alrededor del mundo. Soy rEvolución, activismo, investigación, cambio, holismo, feminismo, ciencia y espirItualidad. Soy vanguardia y soy sabiduría ancestral… Un “cóctel” diverso que imprime carácter a mi vida, metodología e intervenciones por los que he recibido premios y reconocimiento a la vez que críticas y ataques de personas y sectores a los que “molesto”. Me han llegado a decir que merezco los ataques y que soy un blanco fácil…

Algo muy común sobre todo hacia las mujeres que se salen de lo establecido, del camino marcado.

Hay quien necesita atacar para sentirse superior, ocultar su miedo y sostener su posición. He desarrollado un amplio sentido de compasión y prefiero no reaccionar.

No ha debido ser fácil no reaccionar, para una mujer llena de temperamento…

Escucho todas las voces con humildad pues todas aportan información para mi crecimiento personal y estrategia. Muchas me indican que voy por buen camino y estoy cumpliendo mi misión de transformar este obsoleto paradigma patriarcal basado en la creencia en la dualidad y separación; cargado de miedo, malestar, desigualdad y explotación por otro de creencia en la unidad cargado de amor, felicidad, igualdad y libertad para todas las personas, incluida yo. Porque yo también (#MeToo) he sufrido malestares, acosos, discriminación y violencia por parte del sistema, desconocidos, parejas y compañeros o superiores en el trabajo.

Maite, naces en Francia donde recibes una educación innovadora y,  cuando tienes 5 años tu familia y tú regresáis a Biar, el pequeño pueblo familiar. ¿Qué supone para ti esta vuelta de la familia a casa?

Sí, un pueblo hermosísimo pero en aquel momento con una educación y vida más tradicional. La dualidad vanguardia vs. tradición, libertad vs. limitación, positividad vs. negatividad la he tenido presente en la figura de mis progenitores: papá vs. mamá. Dos polos aparentemente opuestos que integrados son un gran poder personal. Desde que volvimos a España y tengo memoria he sabido lo que significa ser y no ser, estar y no estar pero nunca querer y no poder…

Luché por hacerme un hueco en el pueblo y ser considerada una más. También en mi propia familia como hija menor que volvió a emigrar a los dieciocho años a Valencia. También en esa hermosa ciudad, donde tuve que crear una nueva familia afectiva grande y diversa que adoro. Lo mismo en la Universidad, donde realicé mi Tesis Doctoral y trabajé más de 15 años y que decidí abandonar. En el movimiento feminista, que tiene sus logias de poder y veto como cualquier otro movimiento. Como profesional independiente en un escenario patriarcal muy competitivo y feroz. Y, por supuesto, como mujer que desea crear una vida feliz de pareja, amistades, etc. sin (auto)violencia y en armonía con los hombres y, mis iguales, las mujeres…

Veo una vida llena de lucha, ¿Cómo evolucionas desde ahí hasta llegar a la persona eres hoy en día?

Durante años me importaron mucho los deseos y opiniones de los demás. Sin embargo, tras muchas experiencias vitales, he comprendido que renunciar a una parte de mí para ser una más no funciona. Asumir la norma, agachar la cabeza, callar el dolor, ocultar mi sabiduría innovadora, no escuchar mis necesidades e intereses no me aporta felicidad. He elegido alejarme de lo que hace daño y no me nutre sin miedo. He cambiado de amistades, parejas y trabajo varias veces creando nuevos vínculos y retos personales que potencian mi pasión por vivir. Ahora sé que atreverme a mostrar mi identidad y propuestas rompedoras, reconociendo y aceptando mi poder y diversidad sin culparme ni avergonzarme, sino usándolo a mi favor y en beneficio de todos/as, es una clave de empoderamiento y felicidad para mi y el mundo.

Y profesionalmente decides formarte como psicóloga, pero con un toque muy especial, con el enfoque de género.

Sí, desde pequeña he tenido una gran motivación por las personas, la investigación, el activismo social, la lectura y la escritura, las artes y la comunicación. Dudaba entre estudiar arquitectura, bellas artes, periodismo o psicología. Por miedo a una profesora y por mi condicionamiento de género era “mala” en matemáticas y finalmente elegí psicología. Ahora sé que he integrado todos estos intereses en mi vida y mi trabajo, que para mí son uno. He logrado que mis valores, estilo y misión de vida sean mi trabajo.

Los 80 y principios de los 90 fueron años de revolución y, por suerte, mis años de estudios. Sin estar en ningún grupo concreto participaba del activismo social. Gran parte de los contenidos de Psicología me parecían obsoletos y al servicio del sistema más que de las personas. Comencé a sentir la necesidad de investigar otras maneras de hacer psicología… Tuve la “suerte” de dar con mujeres docentes que incorporaban el enfoque de género en sus asignaturas. Formaban parte del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer. Mis buenas notas y mi atrevimiento me llevaron a ingresar como becaria en el Instituto. Allí aprendí gran parte de lo que sé sobre el enfoque de género y la diversidad de la mano de mi mentora y Directora de Tesis, Ester Barberá, una de las primeras Catedráticas de Género de Europa. Aunque estoy infinitamente agradecida, llegó un momento en el que ese segundo nido materno limitaba mi desarrollo de carrera. No se supo gestionar mi diversidad y aprovechar mi talento imponiendo normas patriarcales contrarios a los valores que promulgábamos.

Pues parece que ha merecido la pena, pues con el tiempo creas, tu proyecto profesional, cuéntanos en qué consiste INFINITA CGD, y qué la diferencia de otras Consultoras.

En 2005 abandoné mi trabajo en la Universitat de València, con un buen sueldo y futuro contrato de funcionaria. Elegí ser profesional independiente. En 2007 fundé INFINITA CGD, una Consultora comprometida con la igualdad, la diversidad, la eficacia, la innovación y la felicidad personal y organizacional. Su misión es acompañar a personas y empresas públicas/privadas apoyándolas en el desarrollo de su potencial infinito con metodologías de vanguardia para generar el cambio hacia una nueva sociedad. Realizo formación, estudios e investigación, campañas de sensibilización, planes de igualdad, gestión de diversidad y, lo más innovador, planes de felicidad. Próximamente, presentaré el Plan FID -Felicidad, Igualdad y Diversidad- realizado de forma pionera por un Ayuntamiento en España en la ciudad de Villena. También realizo formación de profesorado, madres y padres, y alumnado.

 Me parece fantástico un proyecto que fomente y potencie la Felicidad, la Igualdad y la Diversidad, sobre todo teniendo en cuenta el profundo malestar y la violencia que existe entre las personas.

Las cotas de malestar y destrucción provocadas por el patriarcado y sus sistemas económicos han generado un grito de alarma. Organismos internacionales y algunos países y organizaciones están aplicando políticas de felicidad. Nacemos siendo felices, con un infinito poder y potencial diverso. Sin embargo, la cultura patriarcal, el miedo y determinadas creencias y experiencias de vida nos desempoderan, apartándonos de nuestra capacidad para ser y vivir en plenitud. Co-creamos, puesto que creamos lo que creemos desde una perspectiva cuántica, esta realidad desempoderada. 

Maite, en Biar desarrollas tu trabajo terapéutico en un domo geodésico, un espacio muy especial en el que poder tomarse un respiro, al tiempo que recuperar el poder personal que reside en una misma. 

Desde 2005 fui conectando con el trabajo terapéutico y de coaching con personas, investigando y formándome con grandes maestros y maestras en herramientas para la salud, la felicidad y la expansión del talento alrededor del mundo. Acompaño a personas de todas las edades y parejas con sesiones on-line, presenciales y/o con alojamiento en lo que he llamado Bed & Therapy/Coching en un domo geodésico (Espacio Infinita) en la montaña. Dinamizo mi propia formación en “Empoderamiento para la Felicidad” formato Círculo de Mujeres y organizo formaciones propias o de profesionales que considero de interés. Mi misión con las personas es ayudar a tomar conciencia y quitar velos acompañando en la recuperación del poder personal, el reconocimiento de la propia diversidad y talento desde la transformación de memorias emocionales y mentales del pasado, aportando herramientas para crer una nueva realidad y vivir felizmente en el presente. Con las organizaciones es prácticamente el mismo trabajo. Primero es necesario “ver” la realidad creada, comprender cómo la co-creamos con actitudes, valores, normas y políticas limitantes para después poder desarrollar nuevos elementos con los que crearemos una nueva realidad organizacional. El cambio de las personas y las organizaciones está provocando ya un nuevo mundo por el efecto mariposa.

De qué manera te enriqueces personalmente con tu proyecto, de qué forma te nutres y creces como ser.

Vivo y trabajo por, para y desde la felicidad. Disfruto infinitamente con lo que hago, y lo que hago lo hago por mí, por las personas que me buscan o que “causalmente” encuentro, y por crear un mundo mejor.

Qué crees que aportas a tu entorno con tu proyecto, qué aportas a la gente que te rodea?

He creado un concepto/estrategia de vida y trabajo llamado Happiness Mainstreaming, una estrategia que incluye otras como el enfoque de género (gender mainstreaming), la gestión de la diversidad y el empoderamiento personal y colectivo. Su objetivo es transversalizar la felicidad como modus operandum. Es decir, la felicidad o bienestar no es sólo el fin sino también el medio para lograr vidas más plenas; así como organizaciones y un sistema socioeconómico más eficaz, sostenible, igualitario, etc. Es una cuestión de supervivenia planetaria.

Maite, háblanos un poco del enfoque que has construido a lo largo de tu trayectoria profesional, porque es un enfoque muy interesante que combina diferentes fuentes, así como paradigmas que si bien podrían parecer contrarios, en realidad es la integración de todos ellos lo permite este enfoque tan rico que que pones a disposición en tu trabajo como terapeuta y coach.

Sí, tras años de investigación y formación alrededor del mundo, transitando a la vez mi propio proceso de empoderamiento personal y profesional, he desarrollado una metodología propia de probado impacto, uniendo saberes ancestrales y de vanguardia. Desde un feminismo cuántico y espiritual innovador elijo el amor como estrategia y trato de equilibrar en el mundo y en las personas las competencias de género (femeninas/masculinas o ying/yang) trascendiendo la dualidad sexo/género. Realizo intervención holística y bio-psico-social-espiritual (mente, emoción, cuerpo y espíritu) desde la integración de diversas corrientes (Psicología Cuántica, Psicología de la Conciencia y Espiritual, Psicología de Género, Psicología Positiva, Psicología Transpersonal, Terapia de Reencuentro, Psicosíntesis, Gestalt, Sistémica, PNL…), mindfullness (técnicas de meditación y visualización), medicina complementaria (psicoaromaterapia y Reiki Usui, Tibetano y Egipcio), musicoterapia, cromoterapia, arteterapia, fotobiografía… Todo ello para incrementar la consciencia y el (auto)amor y potenciar la felicidad y el talento. Todos los enfoques y herramientas que utilizo las he estudiado y trabajado en mi misma. No se puede ser un buen o buena terapeuta, coach, formador/a, etc. sin transitar tu propio proceso. Un proceso que debe seguir abierto siempre, nutriéndote de nuevas perspectivas, enfoques y herramientas. La curiosidad por aprender y emocionarte ha de estar siempre presente en ésta y en todas las profesiones.

Curiosidad por aprender y emocionarse con aquello que hace, algo que bien puede definir a Maite Sarrió, un modelo de mujer que en mi construcción personal y profesional, sin lugar a dudas, ha dejado una bonita huella y que en los tiempos que corren es un referente para todas aquellas mujeres que desean elevar su consciencia y aumentar su felicidad.

Muchísimas gracias, Maite!

 

LA AKADEMIA RIBERA.

TETÉ GARCÍA

Llevo muchos años trabajando como maestra de primaria, casi la mitad de mi vida y quienes me conocen bien, saben que mi profesión ha sido mi pasión. Poder acompañar a niños y niñas en su proceso de crecimiento es, sin duda, un privilegio para mí, pues en contacto con ellos comprendo que lo esencial de la vida es de una enorme simpleza y sencillez. Al final, lo que de verdad importa, mucho más que aprender mates o lengua, es aprender a mostrar lo mejor que hay en ti, desplegar tu calidad humana y compartir lo que alberga el interior de tu corazón, que es amor del bueno y, así construir un mundo más amable y hermoso para todos y todas.

Esta es la educación en la que yo creo y claro, la vida me hizo el regalo de conocer hace un tiempo a Teté Garcia Martinez y parte del equipo de La Akademia Ribera. Si tuviera que definirlos diría que son como un huracán de alegría, te envuelven con su frescura y su chispa. Son como animales salvajes, hambrientos y sedientos de emociones, de experiencias, de conocimientos, de esos que te permiten ir un poco más allá en tu propio proceso de descubrimiento personal, para mirar a tus propios ogros a los ojos y abrirles la puerta, con estilo, pues no tienen miedo. Lo que sí tienen es determinación, saben lo que quieren y no dudan en ir a por ello: desplegar lo mejor que hay en ellos para construir un mundo más amable y hermoso y por ello tienen un espacio en Dejando huella.

Teté, cuéntanos ¿qué es la La Akademia Ribera?

La Akademia Ribera es un programa de educación emocional gratuito, dirigido a jóvenes entre 18-22 años que facilita herramientas para su autoconocimiento y desarrollo personal. Este programa  creado por Borja Vilaseca tiene como objetivo acompañar a jóvenes valientes que quieren conocerse a sí mismos, sentirse mejor con ellos, ganar confianza y autoestima, saber cuál es su propósito de vida, en definitiva conocerse.

¿Y quiénes formáis parte de este proyecto?

La Akademia Ribera, la formamos un equipo de 21 personas comprometidas con un cambio de paradigma, partícipes de una transformación en  el sistema educativo actual que de forma altruista, nos ponemos al servicio de la sociedad, y más concretamente al sector de la juventud.

Personas de una alta calidad humana y profesionales de distintas  áreas,  psicólogos, coachs, empresarios, médicos, gente de banca que todos y  cada uno de nosotros hemos pasado por un proceso de autoconocimiento,  de crecimiento personal y queremos compartir todos nuestros conocimientos y nuestra  forma de vida.

¿Cómo surge La Akademia Ribera?

La Akademia Ribera pertenece al movimiento creado por Borja Vilaseca  “La Akademia”, nosotros nos unimos a él incorporando una nueva sede en Algemesí, para cubrir y dar la posibilidad a los jóvenes de aquella  zona.

El hecho en si surge un día que yo colaboraba en un programa de radio y entrevistamos al director de la Akademia Valencia, aquel entusiasmo  y motivación por el proyecto me caló, me fascinó y fue cuando pensé  que porqué  no ampliar y dar la posibilidad a más jóvenes, y es cuando decidí ponerme en marcha para abrir una nueva sede y dar cabida a los jóvenes de mi comarca. Alzira, Algemesí, en definitiva a la Ribera Alta.

Un proyecto de esta envergadura os debe generar mucha satisfacción, Teté, ¿de qué manera os nutrís y crecéis a través de este proyecto?

Cuando tú haces algo por los demás recibes mucho más y es una satisfacción muy grande ver los cambios de estos jóvenes,  como semana tras semana van superándose, van reconociendo emociones, pensamientos, creencias, patrones y van mejorando  su relación consigo mismo y con lo demás, hay un intercambio  emocional y una riqueza personal muy grande. Cuando ves de cerca a tu acompañante y te cuenta todo lo que está descubriendo es verte reflejada a ti, es apasionante poder ayudar a ser feliz, es una tarea preciosa, divina. Es un aprendizaje mutuo y una satisfacción enorme ser conscientes que estamos ayudando a crear mejores personas.

Entre nosotros y con los alumnos  vivimos experiencias únicas y diferentes, un grupo así siempre produce una resonancia en todos nosotros, es un espacio de puro enriquecimiento y crecimiento.

¿Y qué aportáis vosotros a la gente que os rodea, de qué manera enriquecéis a vuestro entorno?

En primer lugar ser ejemplo, aprendemos por imitación.

Todos los facilitadores como ya te he comentado hemos pasado por un proceso de transformación personal,  por lo tanto transmitimos lo que hemos aprendido y nos ha servido para ser más felices. Aportamos nuestra experiencia y una forma de vida más sana y aséptica basada en herramientas que nos han ido bien a nosotros y  las ponemos a disposición de gente, en este caso de las nuevas generaciones, de los jóvenes que viene detrás con ganas de construir un mundo mejor.

El poder  aportar un granito de arena a esta sociedad contribuyendo a dejar un mundo mejor a nuestras futuras generaciones es algo super nutritivo. Además de como facilitadora, como madre me siento totalmente implicada en la educación de mis hijas y siendo consciente de las carencias que tiene el sistema actual es algo que me motiva a un mas a ser parte integrante de esta gran proyecto, no podemos seguir educando a nuestro hijos para una sociedad que ya no existe.

 

Dice Martin Seligman, uno de los mayores investigadores de la psicología positiva, que la verdadera felicidad viene de tener una vida significativa, una vida en la que podamos orientar nuestras fortalezas y virtudes para, a través de ellas, contribuir a la felicidad de los demás, algo en lo que también está de acuerdo el Dalai Lama, quien considera el desarrollo del altruismo como forma de caminar hacia la felicidad. Por su parte Joseph Campbell, en el Héroe de las mil caras, nos recuerda la importancia que tiene que el héroe haga la entrega a la comunidad, de aquello que ha aprendido a lo largo de su viaje, para beneficio de todos. A mí me parece que nuestro mundo está lleno de héroes y heroínas…

Muchas gracias Teté y gracias al equipo de La Akademia Ribera por hacer esta entrega a la comunidad y, de este modo, dejar huella…

Ah, y si quieres conocer un poco más sobre este proyecto sólo tienes que entrar en el siguiente enlace La Akademia Ribera.

 

 

 

 

 

ESPACIO PARA CONTAR, con alma de niño…

JUAN PEDRO ROMERA.

 

“Nací en Lorca, Murcia, cuando aún asaban las manzanas en todas las ventanas. Después pasaron muchas cosas, tantas como a cualquiera que haya vivido tanto como yo…”

Leyendo estas palabras de Juan Pedro Romera, nuestro protagonista de “Dejando Huella”, me resulta muy fácil imaginarlo como un niño chico correteando por las calles de Lorca, tras el rico olor de las manzanas asadas…Ya han pasado algunos años desde entonces, aunque estoy segura de que ese niño chico sigue muy presente en él. Tal vez sea eso lo que hace de Juan Pedro, un ser tan conectado con la infancia, a la que se ha acercado de distintas maneras, como el juego, los títeres, el teatro, las fábulas, los cuentos… Tras haber dedicado gran parte de su vida profesional a alegrar y hacer más amable la vida de los más pequeños, actualmente enseña a los adultos a recordar que siguen siendo niños y niñas, mediante el lenguaje simbólico y las metáforas que nos proporcionan las historias y los cuentos.

Yo le conocí en una fantástica formación impartida por Jordi Amenós en el Instituto Aware, una formación en Narrativa Terapéutica, y pronto pude darme cuenta de que estaba ante una persona generosa y sensible de la que quiero y deseo aprender. Su trayectoria no me deja indiferente, tal vez por deformación profesional, el caso es que compartimos un profundo interés por la infancia, lo que hace que para mí sea un placer inaugurar esta sección con él, compartiendo un poco de lo mucho que hace…

Juan Pedro, cerca de 40 años comprometido con las artes escénicas dan para mucho y el teatro parece que te ha acompañado desde el inicio…

Sí, estudié Geografía e Historia en Murcia, con su licenciatura de rigor, también teatro de títeres en Barcelona. Más tarde, o quizás simultáneamente, aprendí con la práctica mucho teatro y fundé, junto a otros compañeros, varias compañías de teatro que me tuvieron entretenido una buena parte de mi vida. Un día, montado en el carro de estas actividades, me encontré delante de un hospital (la verdad es que dentro) para empezar un proyecto que ya lleva muchos años funcionando: Pupaclown, Payasos de Hospital. Junto a otros compañeros nos liamos la manta a la cabeza y, lo que iba a ser una actividad sin más trascendencia, se convirtió en un proyecto de vida que unos años más tarde dio lugar a la construcción de un teatro para niños y niñas totalmente adaptado a cualquier discapacidad, el Centro Escénico Pupaclown, que hasta le han dado este año 2017 el Premio Nacional de Teatro Infantil.

Bonito proyecto y una etapa intensa, cargada de actividades, emociones y aprendizajes que cerraste en 2015. De ahí te tomas un respiro en el desierto…

Un respiro por tanta asfixia. Una fuerte crisis de identidad (parece que eso es consustancial al ser humano y a distintas etapas de la vida, no iba yo a ser menos) me arroja al desierto unos meses para ver si entiendo qué está pasando. Vendo todo lo que tengo, hago testamento, me despido de mis seres queridos y me sumerjo en las arenas. No quería salir de allí sin saber qué hacer conmigo. El desierto me enseña mucho más de lo que esperaba, me quita las fantasías, me muestra la realidad de la naturaleza y su entramado tan sagrado y tan conectado con cada persona, me enseña que la vida tiene tantas dimensiones como personas somos y que la aceptación es el primer paso para conectar con uno mismo. Salgo indemne, no sé si curado, pero sí con la con la certeza de que no somos dueños de nada y que todo es entrega.

¡Qué gran aprendizaje! Me emocionan tus palabras…Del desierto regresas con las pilas cargadas e inicias un nuevo proyecto, ¿en qué consiste?

Sí, entonces empiezo la aventura de Espacio para Contar. Bajo este paraguas se cobijan cursos de Hablar en Público, el Arte de Contar Cuentos, Storytelling y todo lo relacionado con la comunicación. Las clases que años antes había impartido en la UCAM, o en las universidades de Murcia o Santander me ayudaron a tener la práctica suficiente para afrontar el bello arte de la pedagogía. Diferentes formaciones en psicología, estados expandidos, música para la conciencia, etc. me dotan de herramientas muy útiles para conseguir que el alumnado se involucre en el aprendizaje y que cada curso al que asistan sea especial. Estamos en la era Digitoral, así que mi colaboración en este pequeño mundo que me ha tocado vivir tiene que ver con el uso de la oralidad y de la impresionante fuerza de los cuentos maravillosos, los mitos y el relato de tu propia vida.

El apasionante mundo de los cuentos y los mitos como vehículo para contar tu historia y redimensionarla…

El proyecto actual Espacio para contar se compone de diferentes cursos de comunicación: Hablar en público y El arte de contar cuentos. Un apartado especial para escribir cuentos con valores (El agua de la vida, le llamo) y otro muy querido: Érase tu vez, donde los asistentes cuentan el cuento de su vida en clave simbólica, como un cuento de hadas. Esto ha dado origen a una editorial para publicar los cuentos que se van elaborando en los cursos. Un bonito tinglado, vamos.

¿Y cómo surge este proyecto?

Creo que una vida entera se compone de muchos proyectos pero todos tienen una misma base común. Por alguna misteriosa razón elegimos lo que queremos hacer, sin que a veces tenga mucha relación con lo que se espera de ti. Dice un proverbio sufí: “Si quieres ver reír a Dios cuéntale tus planes”.

Al cabo de los años veo que siempre he contado historias de una forma u otra y ahora parece que me toca enseñar a contarlas, al fin y al cabo es otra forma de contar. Cada proyecto en los que he participado ha tenido bastante de transgresor y eso me ha dado disgustos, claro está, pero si algo hay que destacar es que no puedes rendirte a lo que tiene que ser, sino a lo que quieres hacer, tus desdichas solo son tuyas, y siempre te enseñarán más de lo que puedas imaginar. Así que adelante con tu empeño.

¿Juan Pedro, de qué manera te enriqueces personalmente a través de él?

No cabe duda que el estar en relación con personas te enriquece de muchas formas, algunas inesperadas, ese es el mayor valor que tiene esta experiencia. Cuando doy una clase para un grupo de personas me preparo para vivir un acontecimiento, porque no hay rutina, porque cada grupo es diferente y marca el rumbo que ha de llevar la clase, ellos deciden, como cuando estaba en el hospital de payaso y eran los niños los que decidían cómo y cuándo jugar. Seguimos siendo niños con envoltorios de adultos. Estar en contacto con esta realidad me permite seguir indagando en el misterio de la esencia humana, pero no creo que consiga desentrañarlo antes de morir.

Eres un buscador…

Quiero pensar que todos los somos, que hay algo en nuestro interior que nos empuja más allá de lo que creemos saber. Hay un camino por recorrer y lo hacemos juntos, cada uno a su marcha, pero todos en el mismo barco, bajo las mismas velas. Al final creo que la búsqueda está en encontrarte a ti mismo, a ti misma y en eso proceso recibes la ayuda de tantas y tantas personas, de tantos y tantos sucesos que el Dramaturgo Cósmico ordena para que lo consigas. Depende de ti hacerlo antes o después. Tenemos esta vida para conseguirlo y merece la pena porque la recompensa es extraordinaria: vivir con conciencia. Creo que es lo más grande que le puede ocurrir a un ser humano.

Sí, y como dice nuestro querido Jordi Amenós , el proceso es individual pero el camino lo hacemos juntos y, a lo largo de él iremos descubriendo las ayudas sobrenaturales que nos permitirán este reencuentro personal tan esperado. La recompensa, como bien dices, vivir con conciencia…

¿Cómo crees que está impactando en tu pequeño universo, qué aportas a quienes te rodean?

La verdad es que no puedo valorar el alcance de lo que hago más allá de algún comentario al acabar una clase o algunos días después. Mi interés está en lo que hay delante, lo pasado ya no es cosa mía, doy cuanto sé y puedo dar y lo demás supongo que es cosa de la persona que lo recibe, lo que cada cual haga con eso solo corresponde a la persona en cuestión. Todos tenemos un proceso vital en el que estamos inmersos viajando a todo trapo y lo que recibimos por el camino solo nosotros sabremos el alcance que pueda tener, y la mayoría de las veces nos enteramos muchos años después. A la vida no le interesan nuestras preocupaciones, ni quejas, sino que consigamos llegar a donde tenemos que ir y eso es algo que ya teníamos decidido antes de caer por este lado.

Estoy de acuerdo contigo, la mayoría de las veces, es con el paso del tiempo que logramos comprender el alcance de los tesoros recibidos. A veces la mente racional parece ir por detrás del corazón…

Ahora me dedico a la comunicación, enseñar a contar cuentos y esas cosas, y les digo a mis alumnos que la única forma de hablar para otra persona es desde el corazón, ahí radica la verdadera comunicación. Y eso que parece fácil, es todo. Nacemos y comenzamos a construir nuestra máscara, nuestra personalidad, una dura coraza para resistir a los embates del dolor.

Y esa máscara nos separa y nos aleja de nuestro corazón, el lugar por excelencia del niño, de la niña…

Somos niños y niñas heridos y no queremos que nos vuelvan a hacer daño, pero entonces si quiero comunicar ¿cómo atravieso la armadura que me protege? ¿En realidad me protege? A mis alumnos les pido que me cuenten algo de su vida, de cuando eran niños y entonces aparece el brillo en los ojos, porque en esa época la armadura no estaba construida aún. Ese es el lugar desde el que hay que contar, esa es la energía que necesitamos para comunicar, nada más y nada menos.

Es verdad, yo que trabajo con niños y niñas puedo ver en ellos ese brillo en los ojos, que luego parece que perdemos poco a poco al ir creciendo.

Cuando vienen al curso “Érase tu vez” y tienen que contar su vida en clave de cuento, les cuesta usar ese lenguaje simbólico, el de los cuentos de hadas, lo han olvidado, pero se necesita bien poco para que lo recuerden, lo tenemos todos grabado en nuestra psique como un ADN primordial que nos protege y alimenta la fantasía. Por eso podemos vivir.

Esa es una gran noticia, Juan Pedro.

Me parece un gran logro el que vuelvan a respetar la fantasía como un lenguaje importante, que la metáfora es una forma de comunicarnos con lo más sublime del ser humano y que todos estamos en el mismo barco remando hacia una nada insondable.

Y a mí me parece un fantástico proyecto el que tienes entre manos, recuperar a la niña o al niño que un día fuimos, es una hermosa manera de poner una nota de belleza en este mundo loco en el que vivimos y dejar una bonita huella en él.

Muchísimas gracias!