Violencia Filio-Parental II

VIOLENCIA FILIO-PARENTAL II

En el artículo anterior mencionaba algunos de los factores que están en la base de la Violencia Filio-Parental, una situación mucho más presente de lo que imaginamos, y destacaba la permisividad y sobreprotección como los grandes protagonistas de un modelo educativo que impide, a los hijos, comprender y experimentar por un lado,que todo aquello que decimos o hacemos tiene unas consecuencias, y por otro, que no siempre podemos tener aquello que deseamos. La falta de este tipo de experiencia poco a poco genera, en niños y adolescentes, actitudes poco empáticas, una baja tolerancia a la frustración, impulsividad, depresión, tiranía, en definitiva la semilla para un modo de ser y estar violento y autodestructivo.

Pero… ¿Qué podemos hacer, como adultos, para transformar esta realidad y ofrecer alternativas más saludables? Pues en primer lugar podemos empezar por desarrollar la conciencia, desde mi punto de vista, un factor clave para desarrollar una vida plena y satisfactoria y, por supuesto para generar unas relaciones con tus hijos, amorosas y sanas evitando, de este modo, situaciones que puedan derivar en VFP.

Desarrollar la conciencia implica, por ejemplo:

  • Preguntarse: ¿Realmente mi hija o hijo necesita todos los regalos que ha pedido? En estas fechas los niños están sobre regalados, regalos en Papá Noel, regalos en Reyes, regalos en casa de la abuela, del tío, de la vecina del pueblo…¡Montañas de regalos! Un exceso que pasa factura y provoca la pérdida de interés o motivación real por el regalo,  a los pocos días de tenerlo entre las manos.
  • Poner la atención en qué me pasa a mí, qué es lo que yo siento si decido no satisfacer todos los deseos de mi hijo o hija, ¿qué tipo de padre o madre me considerará? ¿qué tipo de padre o madre me consideraré? No eres mejor padre o madre por comprarle o regalarle todo lo que desea…
  • Comprender que no satisfacer todos sus deseos permitirá a tu hijo o hija, afrontar esas pequeñas decepciones que sentirá al no tener todo lo que quiere y, además le permitirá desarrollar recursos para sostener estas emociones desagradables. De este modo le ayudas a prepararse para la vida, que en definitiva es uno de los regalos más importante que le puedes hacer.
  • ¡El mejor regalo eres tú! Comparte tu tiempo con tu hijo o hija, seguro que ese regalo no lo olvidará nunca y le permitirá desarrollarse emocionalmente de una manera más saludable.

Si quieres mostrarte como un buen referente y desarrollar una relación de calidad con tu hijo o hija no lo dudes y pon conciencia en aquello que haces o dices…

Hasta la próxima. ¡Felices Fiestas!

 

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