TRANSFORMAR LAS EMOCIONES

TRANSFORMAR LAS EMOCIONES

 

Este fin de semana he tenido el placer de compartir formación y me encantan los descansos, mientras tomamos un café siempre surgen un montón de conversaciones interesantes, además de que son estupendas ocasiones para poder conectar un poco más unos con otros, en un entorno más informal, entre risas y bromas, a mí me sirven luego para poder reflexionar un poco…

Dice Joan Manuel Serrat que de vez en cuando la vida nos nos besa en la boca, se hace de nuestra medida y nos sentimos en buenas manos. También nos dice que hay ocasiones en las que parece gastarnos una broma y así, nos despertamos sin saber qué pasa, chupando un palo sentados sobre una calabaza. A mí esto me ha pasado unas cuantas veces, y seguro que a ti también ¿verdad? Es inevitable, hay momentos en la vida en los que, por los motivos que sean, nos encontramos en medio de una vorágine de malestar, ante dificultades que no sabemos ni cómo abordar y que suelen estar relacionadas con pérdidas personales, duelos, cambios de etapas, enfermedades, dificultades económicas, tensiones con personas de tu entorno, deseos, anhelos que no se materializan o que no llegan, en definitiva, un sinfín de situaciones que nos conectan con un estado emocional destructivo.

Desde la filosofía budista se hace hincapié en que, el origen del sufrimiento se encuentra en los tres venenos de la mente: el apego, el odio y la ignorancia, tres “venenos” que darán pie al resto de aflicciones de la mente o emociones destructivas, impidiéndonos alcanzar el estado de bienestar psicológico y emocional que tanto anhelamos. De este modo tenemos:

  1. El apego o deseo de poseer algo, lo que nos lleva a una dificultad para soltar y aceptar, por ejemplo, que una relación sentimental ha terminado, o que nos lleva, también, a aferrarnos a un tiempo en el que fuimos más jóvenes y, en el que teníamos una mayor presencia en determinados ámbitos de nuestro entorno. El apego nos vuelve impulsivos, obsesivos, dependientes, y nos lleva a desarrollar estrategias de manipulación de nuestro entorno, con el fin de obtener el objeto (o ser) de nuestro deseo.
  2. El odio, entendido como un rechazo profundo o aversión hacia personas o cosas y que nos conecta con emociones como el resentimiento, la ira o la rabia, emociones que nos impiden ver la realidad con claridad y tomar buenas decisiones y, que en casos extremos, nos transforma en seres violentos y agresivos.
  3. En último lugar tenemos la ignorancia, que trata de la dificultad que tenemos, en ocasiones, de percibir con claridad cual es la verdadera naturaleza de la vida, la relación de interdependencia que nos conecta a todos y a todo y nos conecta con la falsa ilusión de sentirnos separados y, por lo general, mejores o superiores al resto. Implica también la incapacidad para comprender las consecuencias que se derivan de esta falta de claridad.

Pero…¿Qué hacer cuando estamos en una situación complicada en nuestra vida y nos sentimos “tocados y hundidos”? ¿Cómo transformar nuestras emociones y conseguir un mayor bienestar emocional? Son muchas las propuestas que podría hacerte, pero en esta ocasión te ofrezco estas tres, por si te sirven de algo:

  1. Acepta que lo que estás viviendo, de momento no lo puedes cambiar, lo cual no significa que no puedas hacerlo más adelante. Ya has superado muchas otras situaciones complicadas en tu vida y es, al echar la vista atrás, cuando comprendes que conseguiste encontrar la manera y la fuerza para superar tus dificultades. Confía en ti, todo pasará pero ahora estás aquí, así es que respira, pues a través de la respiración puedes empezar a cultivar calma en tu mente y, poco a poco, ver las distintas opciones con más claridad.
  2. Cambia tu actitud, pues tu mente va a condicionar tu emocionalidad, y si tus pensamientos son negativos o limitantes, tu cuerpo va a mostrarse en consonancia y, de este modo es difícil salir del círculo vicioso.
  3. Empieza a cultivar la consciencia, que yo la defino como la capacidad para estar más presente. Empieza a cultivar el “date cuenta”, es decir:
  • Date cuenta de si estás conectada con el apego, con el odio o con la ignorancia, ello te permitirá empezar a trabajar para salir de ahí.
  • Date cuenta de qué tipo de pensamientos tienes, de cuál es el diálogo mental con el que te boicoteas o te limitas.
  • Date cuenta de cuál es la emoción a la que sueles estar conectada.
  • Date cuenta de cómo hablas, de cómo te hablas, de como interaccionas…

Darse cuenta es una actitud que se entrena, que requiere constancia pero que, con el tiempo, te permitirá obtener más información sobre ti, elevar tu conciencia y tomar mejores decisiones y, tal vez no puedas cambiar algunas cosas en tu vida, seguro que habrá momentos difíciles de los que no podrás escapar, pero tu manera de afrontarlos será distinta y tu nivel de bienestar mucho mayor, esa es al menos, mi experiencia…

Hasta pronto y que tengas una buena semana!

 

 

 

 

 

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