¿Es el período de adaptación a la escuela un proceso respetuoso con la infancia?

¿Es el período de adaptación a la escuela un proceso respetuoso con la infancia?

Ya hace unas semanas que empezó el nuevo curso escolar y como siempre las aulas de tres años se llenan de niños y niñas que inician una nueva etapa en su vida…Todos los inicios van unidos a muchos cambios y, si a las personas adultas a veces nos resultan complicados de digerir y gestionar, podemos imaginar con facilidad que con apenas 3 años la entrada en la escuela sea, para muchos de ellos, el momento más complicado de afrontar en sus cortas vidas. ¿Qué podemos tener en cuenta para facilitarles este proceso? Pues muchas cosas, pero me quiero centrar en las siguientes:

1.- La entrada por primera vez en la escuela de infantil es una situación en la que se produce una ruptura momentánea del vínculo físico y afectivo con sus figuras de apego, que suelen ser papá o mamá, con quienes los niños se sienten vinculados emocionalmente ya que a través de sus cuidados les hacen sentir seguros. Esta ruptura genera en ellos un desequilibrio interno que, en función del vínculo de apego que han construido y de cómo gestionemos las personas adultas esta situación, permitirá que puedan volver a equilibrarse con cierta facilidad y así:

  • Crecer emocionalmente y aprender a ser más autónomos e independientes.
  • Ampliar su mundo y sus relaciones personales.
  • Ganar confianza y seguridad al darse cuenta de que esta ruptura es puntual, ya que papá o mamá siempre vuelven a por ellos, lo que reforzará aún más el vínculo afectivo existente.
  • Aprender a autorregularse emocionalmente.

2.- Sin embargo, muchos niños y niñas viven esta situación como una amenaza que les genera un gran malestar, lloran desconsoladamente ante la sensación de que han sido abandonados y verbalizan en bucle, durante toda la mañana, día tras día, su necesidad de que vuelva papá o mamá. En este punto es importante entender que, como mamíferos que somos, la separación con las figuras de apego es percibida por la amígdala cerebral como una situación peligrosa, activándose y generando reacciones de alerta y miedo en el niño quien, ante la falta de desarrollo del neocórtex no podrá interpretar correctamente la situación y no podrá regularse emocionalmente.

¿Que es necesario cuando un niño o una niña está en una situación así?, ¿qué necesita el niño cuando expresa su malestar y su miedo a través del llanto, la rabieta o el desconsuelo? Que la persona adulta que está a su cargo se mantenga tranquila y regulada emocionalmente, pero si tienes hijos seguro que habrás experimentado en alguna ocasión lo difícil que es calmarlos cuando sientes ansiedad porque la situación te desborda, ¿verdad? Pues cuando en un aula con 25 niños y niñas tan pequeños, muchos de ellos lloran con desconsuelo o rabia porque no entienden qué pasa, también es muy complicado que el maestro o la maestra pueda mantener la calma y ser ese espejo que necesita el niño para calmarse.

¿Qué hacer entonces para acompañarles emocionalmente y que esta transición sea vivida como una experiencia temprana de confianza y alegría en lugar de agresividad u hostilidad?

Bien, en principio el profesorado de la etapa de Educación Infantil diseña y organiza lo que se conoce como “Período de Adaptación”, sin embargo, en la práctica existen distintos estilos pedagógicos que marcarán enormemente la diferencia a la hora de materializar, de llevar a cabo esta transición y que dicen mucho del centro educativo. De entre ellos destaco dos que son totalmente opuestos y que se dan en los centros educativos de educación infantil y primaria:

  1. Un estilo pedagógico en el que el respeto al ritmo e individualidad del niño o la niña es prioritario, y en el que el período de adaptación se entiende como una oportunidad para acompañarlo emocionalmente y ayudarle a establecer vínculos afectivos que le fortalezcan. Para ello el centro abre sus puertas a las familias e implica activamente al papá, a la mamá o al adulto de referencia del niño, durante un tiempo y con un rol que estará enmarcado previamente, según la necesidad del niño o la niña.
  2. Un estilo pedagógico tradicional en el que padre o la madre entregan al niño y vuelven al terminar la jornada escolar a por él.

Como dice Alejandro Sanz, no es lo mismo uno que otro y mientras en el primer caso, el niño o la niña aprende de la mano de sus figuras afectivas de referencia que la escuela es un lugar seguro, le muestran cómo es su clase, qué nuevos compañeros va a tener y le ayudan a construir el vínculo afectivo con su maestra o maestro. De este modo el niño vive una experiencia de confianza y seguridad que será fundamental para el desarrollo de su autoestima. Si embargo en el segundo caso, a menudo los niños y niñas lloran desconsoladamente durante días y días, al verse en una situación hostil ante la que no tienen recursos. Evidentemente unos antes y otros después, el llanto desaparecerá y aparentemente todo se normalizará, pero la huella emocional de esta experiencia será totalmente distinta de la del primer caso y, las implicaciones posteriores también…

Es por ello que todos y todas debemos poner de nuestra parte:

  • Los padres informándose del estilo pedagógico del centro escolar y demandando su participación de manera activa en el período de adaptación para poder acompañar a sus hijos en este proceso. También negociando en sus trabajos y reclamando una verdadera conciliación familiar que les permita vivir los momentos cruciales en el desarrollo de sus hijos e hijas.
  • Los centros educativos tienen una gran tarea y responsabilidad, facilitando y estimulando a los padres a que participen en el aula y desarrollando enfoques respetuosos con las necesidades emocionales de los niños y niñas.
  • Y por supuesto, la Administración Educativa debe reflexionar sobre si realmente proporciona las condiciones y los recursos adecuados para que los niños y niñas que recibimos puedan sentir que venir al cole es una maravillosa aventura con la que disfrutar…

Espero que este post te resulte útil y te permita reflexionar acerca de cómo relacionarte mejor con la infancia…

Hasta pronto.

Imágenes de Pexels

2 pensamientos en “¿Es el período de adaptación a la escuela un proceso respetuoso con la infancia?”

  1. Yo no sabía hasta qué punto es profundamente cierto lo que dices de “momento más complicado que afrontar en sus cortas vidas” hasta que me informé acerca del estrés tóxico, un trastorno que afecta en edades infantiles a quienes se ven abandonados (física o emocionalmente) por sus figuras cuidadoras, o incluso maltratados por ellas. Y lo mucho que puede influir a lo largo de la vida adulta vía epigenética.

    No se le da la importancia que realmente tiene a que el sistema educativo sea amable y acogedor en su inicio, pero también en sus transiciones (de primaria a secundaria, etc.). Y la calma, la amabilidad y el respeto tienen que formar parte del estilo vital de toda persona docente que este a cargo de esas personas pequeñas que viven momentos estresantes y que lo expresan como pueden, a veces de forma muy molesta, que es lo único que pueden hacer.

    El sistema educativo aún refleja una sociedad que cree que es bueno “curtir” y “endurecer” para preparar para un mundo que te vapulea, en vez de preparar en la calma y la amabilidad para mirar a un mundo lleno de oportunidades. No es extraño encontrarse con mucho alumnado que, a base de experiencias estresantes en ausencia de figuras cuidadoras, termina por odiar ir a clase. E ir a clase, y compartir el aprender con más gente debería ser una alegría, no una experiencia amenazadora.

    Un muy buen post que despierta ideas. Gracias por escribirlo.

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