Distintas familias, distintos estilos educativos. ¿En cuál educas tú?

Distintas familias, distintos estilos educativos. ¿En cuál educas tú? 1ª parte.

Como comenté en mi anterior post (que puedes leer aquí), educar y criar un hijo o hija requiere la toma constante de decisiones de todo tipo, decisiones orientadas tanto a su desarrollo como persona, como al aprendizaje de las normas sociales que le permitirá vivir en comunidad e interactuar con el grupo y “formar parte de”. A lo largo de mi vida, tanto a nivel personal como profesional he podido comprobar como, aunque no todos, sí una gran mayoría de padres y madres desean lo mejor para sus hijos, y en principio a este fin van encaminadas las decisiones que toman, sin embargo esto no es suficiente para conseguir tan preciado objetivo. La manera de comunicarse, el tipo de relación afectiva y emocional que las figuras parentales construyen con él o ella será de enorme importancia y es que, no solo importa el QUÉ quieren transmitir, sino también el CÓMO lo hacen, pues esto último definirá en gran medida el estilo educativo familiar en el que el niño crecerá. Pero, ¿qué elementos son importantes son importantes cuidar?

1.- El tipo de apoyo que le ofreces:

¿Facilitas las condiciones para que tu hijo o hija sienta que eres un refugio seguro al que acudir ante situaciones que tal vez vive como difíciles o problemáticas? No olvidemos que tanto en la infancia como en la adolescencia aún no tienen las herramientas y recursos personales para afrontar muchas de las situaciones que, como adultos ya tenemos superadas. Qué importante en este sentido que seas capaz de estar realmente presente cuando estás con él o con ella, que sienta que no le juzgas, que no le criticas, que no le invalidas, pues solo así podrás generar una conexión auténtica.

Los niños y las niñas necesitan que sus figuras parentales estén emocionalmente reguladas, que tengan la sensibilidad y la empatía para atender no solo sus necesidades físicas, también sus necesidades emocionales. De este modo podrán crecer con una buena imagen de sí mismos y una sana autoestima.

2.- El grado de control que vas a ejercer sobre su conducta:

La infancia y la adolescencia son etapas que van unidas a la curiosidad, al deseo innato por explorar el mundo, por descubrir cómo es, cómo funciona. En nuestras manos está convertirnos en una base segura, en una especie de plataforma desde la que transmitir a los hijos la confianza que necesitan, tanto para explorar el mundo como experimentar las consecuencias de sus propias acciones y comportamientos. Ser esta base segura, esta plataforma de confianza requiere por parte de las figuras parentales cierta dosis de autorregulación emocional, ya que cuando controlan excesivamente los comportamientos de los hijos inhiben su instinto de exploración e impiden que puedan convertirse en personas seguras y con confianza, lo que sin duda alguna tendrá consecuencias negativas cuando sean mayores.

3.- El nivel de exigencia en el cumplimiento de normas:

Somos seres sociales. Desde el día en que nacemos, vivimos y nos desarrollamos en y a través de los distintos grupos de los que formamos parte a lo largo de nuestra vida. Será fundamental para el niño o la niña, que las figuras parentales le enseñen a desarrollar un sentimiento de comunidad, de grupo, que le permita entender que en el buen funcionamiento del grupo su opinión, su implicación, es importante, lo que le permitirá sentir la experiencia de estar en conexión. Aprender y respetar las normas que permiten la buena convivencia del grupo será una de las funciones de las figuras parentales. Por ello es importante:

  • Educar con firmeza y también con amabilidad al mismo tiempo.
  • Será más fácil que respete las normas si le implicas y le haces partícipe de ellas, si siente que su opinión también cuenta.
  • Ello, permitirá que sea más fácil también que se responsabilice de sus propios comportamientos y de sus decisiones.

Y en función de cómo se articule el tipo de apoyo que se le ofrece al hijo, el grado de control sobre su conducta y el nivel de exigencia en el cumplimento de las normas, se definirán cuatro estilos educativos familiares muy distintos en los que los niños y niñas son educados, aprenden y se desarrollan como personas:

  1. El estilo autoritario.
  2. El estilo permisivo o sobreprotector.
  3. El estilo indiferente.
  4. El estilo democrático.

En el próximo post comentaré algunas características de cada uno de ellos para que puedas ver cuál es el que predomina en tu caso y también analizaré los pros y los contras de cada uno, Lo importante es que no olvides que construir una relación emocional basada en el respeto y el amor con tu hijo o hija es crucial.

Hasta pronto!

Foto de portada Alex Andrews en Pexels

Foto inserta en el post Ylanite Koppens en Pexels

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